martes, 12 de mayo de 2009

Fuego del desierto


Se encontraba en un páramo desierto, sin tener ni idea de cómo había llegado allí. Apareció ante el otro hombre, similar en edad y estatura.
-Obedéceme, moral, o asume las terribles consecuencias -dijo con voz grave y tétrica.
-¿Qué? No, por supuesto que no -negó el hombre.
Su aparentemente humano interlocutor se deshizo en llamas y luz para mostrarse como un terrible demonio, que vio frustradas sus intenciones de dolor y tortura por un inoportuno, o no, ataque al corazón del pobre hombre.

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