Era una más entre las cientos, miles de ellas que allí se congregaban. Todas iguales, todas alineadas. No había ninguna que se moviese si no lo hacía la de al lado, y viceversa. Se ordenaban a la perfección, amoldándose al equilibrio existente. Sin embargo, ella se sentía especial. Siempre se había creído diferente, y cuando le llegó su turno se cercioró de ello. La última gota en la garganta siempre es única.
sábado, 6 de junio de 2009
Otra más
Era una más entre las cientos, miles de ellas que allí se congregaban. Todas iguales, todas alineadas. No había ninguna que se moviese si no lo hacía la de al lado, y viceversa. Se ordenaban a la perfección, amoldándose al equilibrio existente. Sin embargo, ella se sentía especial. Siempre se había creído diferente, y cuando le llegó su turno se cercioró de ello. La última gota en la garganta siempre es única.
viernes, 5 de junio de 2009
Libertad restringida
jueves, 4 de junio de 2009
Huelga de colores
miércoles, 3 de junio de 2009
La ciudad blanca
Arlum-Narthy, la ciudad iluminada la llamaban. Era enorme, sus casas blancas impolutas y sus habitantes llenos de la soberbia que da la seguridad en sus murallas y en su conocimiento. Un día hubo un terromoto. La ciudad tembló, los habitantes gritaron y el cielo rugió de furia y justicia roja en color. El único edificio que permaneció en pie de aquél olvidado lugar fue una pequeña cabaña de cáñamo a la orilla del río, fuera de las murallas.
martes, 2 de junio de 2009
Común adicción
lunes, 1 de junio de 2009
Angustia de ensueño
viernes, 29 de mayo de 2009
Elegante

Se vistió elegantemente, como le habían dicho. Un traje negro y sobrio, con una camisa blanca de seda y rematado por una corbata negra de nuevo. El pelo corto y arreglado, haciendo la raya hacia la derecha. Unos pantalones a juego con el traje, y unos mocasines bien abrochados. Incluso se había maquillado algo. Todo fuera por lucir bien. "Ni muerto me pondré un traje" había dicho, je, iluso.
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