sábado, 6 de junio de 2009

Otra más


Era una más entre las cientos, miles de ellas que allí se congregaban. Todas iguales, todas alineadas. No había ninguna que se moviese si no lo hacía la de al lado, y viceversa. Se ordenaban a la perfección, amoldándose al equilibrio existente. Sin embargo, ella se sentía especial. Siempre se había creído diferente, y cuando le llegó su turno se cercioró de ello. La última gota en la garganta siempre es única.

viernes, 5 de junio de 2009

Libertad restringida


Hacía tiempo que zarpó, rumbo destierro. Brillo de sol, sabor de sal y olor de madera enmohecida. Libertad en quinientos metros cuadrados. Por nasiar más, va a tener lo que esperaba. Dos metros de largo de madera y dos mil de profundidad de agua, exactamente hasta el fondo marino.

jueves, 4 de junio de 2009

Huelga de colores


Siempre le tocaba a él hacerlo todo. Había muchos otros del mismo tipo, o mejores. Muchos capaces de realizar su labor. Si todavía se alternaran, pero no, siempre el mismo. Un dí ae cansó y decidió ponerse en huelga. El bolígrafo sin tinta se fue a la basura y el estudiante cogió otro.

miércoles, 3 de junio de 2009

La ciudad blanca


Arlum-Narthy, la ciudad iluminada la llamaban. Era enorme, sus casas blancas impolutas y sus habitantes llenos de la soberbia que da la seguridad en sus murallas y en su conocimiento. Un día hubo un terromoto. La ciudad tembló, los habitantes gritaron y el cielo rugió de furia y justicia roja en color. El único edificio que permaneció en pie de aquél olvidado lugar fue una pequeña cabaña de cáñamo a la orilla del río, fuera de las murallas.

martes, 2 de junio de 2009

Común adicción


Soy adicto, lo reconozco. Cada vez que veo esa sustancia en una aguja se me acelera el pulso y me siento mal. Sólo pensar en ella despierta mis instintos más primarios y hace que un sudor frío resbale por mi espalda. Lo reconozco, soy adicto a la sangre, no puedo vivir sin ella.

lunes, 1 de junio de 2009

Angustia de ensueño


Agua por todas partes, un mar embravecido, luces rojas y azules que no distinguía, ruidos en otro idioma y gente con la cara pintada de oscuro, todos angustiados. Una sacudida más y se despertó en la cuna. No sabía la suerte que tenía.

viernes, 29 de mayo de 2009

Elegante


Se vistió elegantemente, como le habían dicho. Un traje negro y sobrio, con una camisa blanca de seda y rematado por una corbata negra de nuevo. El pelo corto y arreglado, haciendo la raya hacia la derecha. Unos pantalones a juego con el traje, y unos mocasines bien abrochados. Incluso se había maquillado algo. Todo fuera por lucir bien. "Ni muerto me pondré un traje" había dicho, je, iluso.